jueves, 5 de enero de 2017

Un regalo de Reyes

Ayer el destino me hizo volver a reencontrarme con mis primeros compañeros de profesión, con algunos de ellos con los que aprendí este oficio de ser periodista. Estuve con Mario Alcudia en La Tarde de Cope presentando un nuevo libro sobre la labor del corresponsal y después pasé por la redacción de deportes. Allí estaban Paquito González, Antoñito Ruiz, Jorge Hevia, y fue como si el tiempo no hubiera pasado. Le conté a Paquito que en el estudio, antes de la entrevista con Ángel Expósito, al ver todos los monitores de televisión recordé cuando en Carrusel, (entonces en la Cadena Ser) tenía que comprar con una tarjeta todos los partidos que ofrecían en directo y el jaleo que aquello suponía porque a veces alguno no se veía. Luego lo tuvo que hacer Hevia y ahora se encarga de esta labor de producción Fernando Evangelio pero reconocía que era mucho más fácil todo. El tiempo pasa, la labor periodística ha evolucionado, pero lo mejor es que las personas permanecen y más si son gente sencilla. Por eso tuve la sensación de haberles visto el día anterior. Lo mejor sin duda fue el cariño con el que me recibieron todos, Jorge Armenteros seguía con su eterna sonrisa y los chavales nuevos con la ilusión y las ganas de aprender de los mejores. Entre ellos se encontraba muchos de mis alumnos del Master de Radio Cope y eso me produjo una satisfacción aun mayor.
Fotografía: Enrique Campos
Nada en la vida pasa por casualidad y volver a ver una redacción tan familiar como aquella un día de vacaciones de Navidad ha sido sin duda un gran regalo adelantado de Reyes. Darte cuenta de por qué ahora enseñas y recordar de dónde vienes es fundamental. Más si cabe, hacerlo junto a un compañero con quien ahora compartes proyectos, aprendizaje constante y buenos momentos junto a otros igual de especiales con los que cada día creces como profesional, como persona y al mismo tiempo disfrutas formando a nuevas generaciones. 2017 dicen que será un año diez porque los números suman esa cantidad, aunque nada es perfecto, si lo es siempre la ilusión y más aún la esperanza. 

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