domingo, 31 de mayo de 2015

Mirada de frente a Las caras de la noticia, el presentador

Ver, entender, interpretar con una mirada de frente del futuro periodista. Es lo que le pido a mis alumnos que hagan con el primer capítulo de la serie de Canal+ , Las caras de la noticia. 
Es una visión de la figura del presentador que el equipo capitaneado por  José María Clemente por primera vez desnuda ante la mirada curiosa del espectador. De las reseñas entregadas he seleccionado estas dos: reflejan lo que debe aspirar a tener todo el que se quiera dedicar a este oficio: espíritu analítico y crítico. Hoy, casi un año después de que me invitaran a escribir el libro de la serie, estaré en La Feria del Libro de Madrid firmando ejemplares. Va a ser una experiencia curiosa porque siempre he estado al otro lado, entrevistando a los autores y pidiéndoles una dedicatoria. 
PRESENTADORES, ESTA VEZ, DE SÍ MISMOS
Las noticias tienen cara. La actualidad se sienta a desayunar, comer y cenar con nosotros, siempre acompañada por ellos. Les conoces aunque no recuerdes todos sus nombres. Como el pan o el hierro, la noticia también puede ser instrumento de trabajo. Igual que no acudirías a un panadero a comprar clavos o a un herrero preguntando por pasteles, quien mejor que los presentadores para hablar de noticias.
“Ya era hora de que se les retratase a ellos cuando son ellos los que retratan la realidad” explica en el vídeo de presentación el productor, Raúl del Olmo, con quien no puedo estar más de acuerdo. Esta vez son los propios presentadores los que, en palabras de Alfredo Urdaci, apuestan por un cristal transparente en la redacción de informativos invitando así al espectador a conocerles sin tanto maquillaje. 
Como aquel primer telediario, el 15 de septiembre de 1957, Las Caras de la Noticia no podía comenzar con otro que no fuera Eduardo Sancho, primer presentador de un informativo de la historia de la televisión. Por aquel entonces no se hablaba de periodistas sino de locutores. La radio era la madre pero la televisión, cual adolescente ansiosa, también quiso hacerse un hueco desconociendo que su punto fuerte sería la imagen. De ahí que las declaraciones del veterano David Cubedo resulten, cuanto menos, sorprendentes. ¿De verdad hoy en día algún espectador le da tanta importancia a la voz del presentador? Bienvenidos al reino de la imagen.
El tiempo pasa, las tecnologías avanzan pero las noticias no dejan de sucederse. Los cambios les asombran hasta a ellos, que sonríen con cierta nostalgia. Realmente, eso no importa, cambia la forma y la herramienta, pero el contenido y la finalidad son siempre la misma: informa, llegar a todos los públicos y contribuir a crear sociedades “más libres, más enteradas y más justas” defiende Joaquín Arozamena.
Ya no son bustos parlantes pero tampoco simples caras bonitas, y si no que le pregunten a Helena Resano, Cristina Villanueva y Mamen Mendizábal, pioneras de losinformativos de La Sexta. Por el contrario, saben de lo que hablan, son hombres y mujeres orquesta, periodistas preparados para todo: redactores, editores, directores…. Sea como sea, ellos no dudan en definirse como periodistas antes que como presentadores. “Un periodista que sabe presentar” dice Pedro Piqueras, “periodistas pero también ciudadanos” aclara Hilario Pino. 
Todos coinciden en que presentar no es más que mostrar el trabajo de muchas personas. Pese al prejuicio de la mayoría, su trabajo se impregna de humildad y conciencia del trabajo en grupo y su importancia. Fuera complejos de superioridad o afanes de protagonismo, aquí el truco, según Matías Prat, está en el equipo que hay detrás.
Presentadores hay tantos y tan variados como corbatas ha llevado José María Carrascal. Se les pregunta por los ingredientes del presentador perfecto pero mi curiosidad enfoca hacia sus aspiraciones profesionales: qué es lo mejor y cómo hacerlo. Saénz de Buruaga, Gabilondo, Victoria Prego, Alfredo Urdaci, Ramón Pellicer… todos, sin equivocarse, coinciden en que la esencia es la credibilidad: somos la persona de quien el espectador se fía, explica Ana Blanco. Una credibilidad que no se debería confundir con la telegenia, aclara Angels Barceló. Una credibilidad que les acaba sentando en la mesa de miles de hogares españoles a la hora de comer. El presentador tiene un compromiso con la verdad, con su trabajo pero sobre todo con los espectadores, es a ellos a quienes no fallan.
¿Lo importante es el contenido o cómo se dice? Aquí difieren, y más aun si nos referimos a locutores como Juan Ramón Lucas o Iñaki Gabilondo, partidarios, con mayor o menor éxito, de importar a la televisión matices de su estilo radiofónico. Lorenzo Milá revela la receta definitiva del buen presentador: “naturalidad delante de la cámara” y “genuino interés por lo que estás contando”, todo ello bañado de honestidad, como propuesta de Mamen Mendizábal, y con una pizca de masoquismo y pasión por el directo de la mano de Mónica Carrillo. 
Por último, y como no podía faltar en el campo periodístico, independientemente del medio o plataforma, ¿existe o debería existir la objetividad en los informativos en televisión? De nuevo, diferencias. Ana Blanco defiende la absoluta objetividad, como era de esperar teniendo en cuenta su trayectoria profesional en la televisión pública. Por el contrario, la gran mayoría defienden que es imposible un periodismo aséptico; Andrés Aberasturi,define incluso la objetividad como algo frío: yo quiero un pan y bueno, no que me den la harina, la levadura y el agua, argumenta acertadamente. ¿Mi opinión? En la teoría me quedo con Roberto Arce y su colocación en medio del fuego cruzado, sin posicionarse en ninguna trinchera. En la práctica, sin embargo, me sumo a la mayoría y, más aún, al tren de Mamen Mendizábal, que hace de la honestidad su bandera. 
Pedro Piqueras habla del presentador como hombre/mujer ancla, sin embargo, me quedo con la metáfora que David Cantero emplea en capítulos posteriores. El presentador es como el panadero que trabaja de cara al público y normalmente de forma cercana y cotidiana; es quienpresenta las novedades en repostería y el que vende (los informativos no dejan de ser un negocio) los pasteles que todo un equipo, por detrás, prepara. Es la imagen de la panadería, la referencia de aquella noticia que te ofrecieron en exclusiva, el rostro de todo un equipo de panaderos… Ellos son, como el reportaje bien indica, las caras de la noticia.
Inmaculada Mansilla Sánchez
Grupo 4.05