viernes, 4 de mayo de 2012

Blackmirrow

  Después de celebrar el Día Mundial de la Libertad de Prensa, de recordar despidos de profesionales, cierres de medios de comunicación y lo que puede suponer en un futuro no muy lejano la pérdida de la función que en una sociedad democrática ejerce el periodismo, creo que hay que ir más allá.  
  Es momento de reflexionar aún más si cabe, de darse cuenta de una vez que algunas fórmulas tradicionales de comunicación de masas se han quedado atrás y que lo que impera es un nuevo modelo de periodismo. Y para poder adaptarse a él hemos de ir aplicando criterios ya conocidos y otros que deben ser aprendidos.
  Informar en 140 caracteres no siempre es posible aunque si tremendamente efectivo para la ansiada inmediatez de esta vida llena de prisas donde las veinticuatro horas del día a veces no son suficientes para todo lo que ansiamos lograr. Sin embargo el análisis, la explicación y la ampliación del contenido de la noticia no puede perderse, hay que encaminar al lector hacia él, con un link, la recomendación de un artículo, de una entrevista, un documental, reportaje,  o incluso de un debate. No podemos quedarnos en el titular.
  Impera el criterio del todo va mal, pero tanto los profesionales con más experiencia como las generaciones venideras merecen  tener una oportunidad.
Siendo ficción la serie británica "Blackmirrow" que estoy siguiendo estos días, que me recomendaron Alonso y Marga, dos buenos colegas de profesión, es un reflejo de lo que debemos evitar.

  El poder de lo nuevo, de las redes sociales, de la información que fluye sin control por Internet, todo lo que comenzamos a conocer y manejar a diario con un solo click, debemos de emplearlo a nuestro favor y sacar provecho de sus ventajas y controlar sus inconvenientes. Quedarnos en el titular, en la espectacularidad de la noticia sólo onduce a la absoluta desinformación.    

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