miércoles, 25 de enero de 2012

Seguir contando historias


Amanece dormido y bien cubierto con su rígida manta. Frío, apagado, triste, y completando la escena decorativa de la estancia. Permanece en el salón, sobre la mesa principal, rodeado de papeles, de cables, y de un sinfín de ilusiones. Anoche estuvo trabajando hasta tarde. Recorriendo todas las letras del teclado, rindiendo al máximo, rebosante de energía a pesar del esfuerzo titánico. Estuvo encendido ocho horas y sin descanso.  
Con el café de la mañana se despierta, levantan su tapa plateada que le servía de abrigo y el botón minúsculo de metal se enciende. Ya está preparado.
Sus teclas negras lucen relucientes, han pasado por ellas un paño húmedo y después las han secado. Su fiel compañero, el ratón, continúa a su lado con las pilas cargadas para pasearse y navegar por la pantalla de diecisiete pulgadas. El disco duro externo ya se ha acoplado a la izquierda. Su dueño pulsa el programa de procesador de textos y un día más el ordenador prosigue la creación de historias.   

Hoy seguiré trabajando y mañana y siempre, hay muchas formas de hacerlo sin estar en una redacción. Contar historias o mostrar el camino para poder hacerlo. Ahora continúo con mi segundo proyecto editorial con Fragua, dirigido en primera instancia a estudiantes, a los que sueñan con algún día ser periodistas, por ellos y para que sus ilusiones permanezcan intactas , merece la pena esforzarse. Son sin duda el futuro de esta profesión.